TRIPTICOS VOLUNTARIADO

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Edición Abril - Junio 07   

 

 
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Voluntariado *Testimonios*

Ricardo Contreras Estrada

Edición Abril - Junio 07 

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Testimonio Ramona Martín Rodriguez

Hola, soy Ramona Martín Rodríguez, soy la cuarta de diez hermanos y pertenezco a una familia sencilla de la ciudad de Tepatitlan, Jalisco. Hace unos años conocí a la Congregación de los Misioneros Scalabrinianos, gracias a la invitación de una amiga que había sido voluntaria, participé en la semana de preparación al voluntariado junto con otros jóvenes, en la zafra en Tamazula, Jalisco. Ahí cada año llegan varios migrantes de los estados de Guerrero, Oaxaca e Hidalgo para trabajar en el corte de la caña de azúcar.
Un trabajo muy duro y mal pagado que ofrece a estas familias la posibilidad de sobrevivir unos meses, y regresar el año siguiente para vivir la misma rutina y la misma explotación. Me impactó mucho esa experiencia, en lo que se refiere a trabajar duramente con ellos entre tizne y calor, las actividades que organizábamos en la tarde con los niños y las mujeres que quedaban en el campamento.
Eran los días de la semana Santa, y por primera vez pude vivir encarnándome en el misterio de la Pasión y Muerte de Jesús, de una manera real y radical. Las celebraciones que teníamos en la noche me marcaban, daban el sentido a todos los esfuerzos y sufrimientos del día.
Terminada esta etapa regresé a mi casa muy cuestionada y motivada para seguir preparándome y comenzar el voluntariado.

En Casa del Migrante en Tijuana

La casa del migrante de Tijuana fue mi casa durante todo un año. Después de un primer momento de ubicación y de conocimiento de esta nueva realidad y de los compañeros con los cuales iba a compartir esta experiencia, me sentí enseguida parte de una gran familia en la cual cada noche podía contar con muchos hermanos nuevos que llegaban para pedir ser ¨cobijados¨ y apoyados en su largo caminar.

Poco a poco fui conociendo esa realidad que era para mí más que familiar: mi papá y mis hermanos son migrantes y están en USA trabajando para nosotros su familia. La paradoja es que había vivido desde niña las consecuencias de este fenómeno y nunca me había percatado del drama y de los sufrimientos que encuentran estos hermanos en su caminar; nunca había pensado que todo esto era causado por una profunda injusticia social que condena a millones de personas a salir de su propia tierra para poder vivir dignamente.
Comencé entonces a descubrir mis propias raíces y a entender cuanto me amaban mi papá y mis hermanos. Terminado el año de servicio regresé a mi casa con la intención de continuar mi vida como los demás jóvenes de mi pueblo. Pero me di cuenta en seguida que algo había cambiado en mi, ya no era la misma de antes, ahora mi corazón se había dilatado y no se podía llenar solo haciendo algo para mi, necesitaba seguir alimentándolo, realizandolo con acciones para los demás, así como lo había hecho durante el año pasado.

En Casa del Migrante de Tecún Umán.

Mi nueva destinación fue la casa del migrante en Tecún Umán, en la frontera entre Guatemala y México. Ahí pude tocar con la mano la realidad de la pobreza y la miseria en la cual viven estos pueblos, la migración para ellos no es una oportunidad para progresar y tener una vida más digna, sino la única salida para poder vivir y hacer vivir a sus familias como personas humanas. Fue una experiencia muy dura, pero muy importante y significativa en mi proceso de maduración y respuesta a lo que estaba buscando en mi vida.

Nuevas misiones

Esta nueva experiencia de servicio no pudo acabar con mi inquietud, así que pedí poder continuar con mi camino de búsqueda y poder acompañar a tantos de esos hermanos que había conocido y servido en los años pasados.
Mi nueva misión también esta vez fue la frontera norte de México, solo que ahora en la casa del migrante de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Aquí los Misioneros Scalabrinianos han movido sus tiendas, siguiendo el flujo migratorio que en estos últimos tiempos ha encontrado en esta ciudad fronteriza un importante lugar de cruce. Muchos migrantes, en su mayoría centroamericanos, siguen esta ruta del tren carguero y se sirven de este como medio gratuito pero peligroso y fatal para algunos, para llegar a las orillas del río Bravo y de ahí brincarse al otro lado.

Nueva etapa de mi vida

Aquí estoy viviendo esta nueva etapa de mi vida, contenta de seguir sirviendo y madurando en varios aspectos de mi persona. Entre los varios retos que me propuse en este año es seguir mis estudios, así que comencé la preparatoria para poder prepararme para el futuro que Dios tiene pensado para mi y que se está trazando en estos años... nunca hubiera pensado, hace 4 años que me encontrara en esta realidad y con tanta riqueza en mi persona.
Les dejo estos chispazos de mi vida, y espero que en la brevedad de estas palabras relatadas hayan logrado hacerles vivir la alegría y el entusiasmo que inunda mi vida de joven que un día decidió decir “SI” al llamado que Dios nos hace.

 

Testimonio Genoveva Martinez

La experiencia de una voluntaria que a dicho un SI a Dios para servir

Hola, mi nombre Genoveva Martínez Martínez, soy la menor de 7 hermanos, los cuales viven en Altar Sonora que es donde empieza este camino de servicio al migrante. Me llamó mucho la atención en la Revista Migrantes que leí en el 2003, en ese entonces yo me encontraba en mi pueblo trabajando, pero con una inquietud de querer hacer algo por los demás. Recuerdo que mis tíos (Tere y Jesús), me regalaron la revista para que la leyera, y la parte que mas me llamó la atención fue donde una joven hacia la invitación a un año de servicio para los migrantes. Sin saber que también mi familia fue migrante por dejar su lugar de origen en el centro de México, pues mis abuelos maternos migraron a Sonora para buscar un mejor sustento para la familia, fue así que mi madre conoció a mi padre y formaron nuestra familia que día a día crece. Con mis hermanos que me han dado unos hermosos sobrinos, formamos mi hermosa familia que me apoya en el servicio de voluntariado que vengo realizando desde hace ya tiempo.

Voluntaria scalabriniana
Recuerdo que, cuando conocí la realidad migratoria me llamó mucho la atención pues llegaban familias enteras a este pequeño pueblito del desierto de Sonora, que pronto se volvió famoso por el cruce de migrantes de varios puntos de la república y de Centroamérica. Fue allí donde me cuestioné ¿qué hacía yo para ayudar a los demás?
Me invitaron a participar en la Casa del migrante de Altar, pero por diversas razones no pude participar. Cuando leí la Revista que me habían regalado, descubrí que había llegado el momento de tomar un tiempo para ayudar a los demás y decidí hacer un año de voluntariado en algunas de las Casas del migrante de la Red Scalabriniana. Te preguntarás, quizás ¿por qué no en mi pueblito y cerca de casa con mis hermanos?

De cierta forma yo quería vivir la experiencia de migrante, dejar mi familia y mi pueblo para servir, y fue así que mandé mi solicitud al programa voluntariado, y me envían la invitación de una semana de preparación en Tijuana, donde conocí a unos chicos que al igual que yo deseaban servir al más necesitado, en este caso al migrante. En esta semana de formación conocí la realidad que vive el migrante deportado en esta frontera, pero no conocía lo que era la frontera sur donde fui enviada a una de las Casas en esta frontera, junto con una compañera, a la cual hoy considero una hermana.

CD de Guatemala
Cecilia y yo, fuimos enviadas en misión por un año a la Casa de Ciudad Guatemala, viviendo una experiencia muy linda y al mismo tiempo encontrando una realidad, en la cual el migrante centroamericano tiene que dejar su país y cruzar México; mi México el cual muchas de las veces es una pesadilla para ellos, pues al subir el famoso tren en movimiento, en el cual ocurren muchos accidentes donde se pierden amigos para siempre. En esta aventura los migrantes tiene que cruzar por selvas, montañas y aparte de tener que correr de las autoridades y garroteros, de los maras que los golpean y les quitan lo poco que traen. Esta experiencia de vivir lejos de mi familia por un año, me hizo valorar la clase de familia que tengo que siempre está conmigo y me apoya en lo que decido. Conozco otra familia adoptiva que también me ayuda a crecer como ser humano, el Padre Mauro el cual siempre me ayudó a investigar sobre el acontecer migratorio, Padre Eduardo en la búsqueda de la oración que también nos fortalece y Cecilia que siempre estábamos unidas y preparándonos para el servicio y dar lo mejor de nosotras a los migrantes. Esta primera experiencia me lleno mucho pero todavía sentía que me quedaba un espacio para continuar sirviendo al migrante y solicité al programa voluntariado un año mas de servicio, en otra realidad, ahora en el norte de México en Cd.
Juárez, Chihuahua.

El hecho de ser enviada a la Casa del Migrante de Cd. Juárez alegró mucho a mi familia ya que estaría más cerca de mi casa. Una vez más recibí el apoyo para vivir esta nueva experiencia, otra realidad, muy provechosa, en la cual encontré mucho apoyo de mis compañeros y hermanos que hacen la misma experiencia en esta casa. En Juárez encontré a mi hermanita chiquita, Ángeles, mi compadre Pedro, a mi amigaza hermana Érica y compañera Nancy, los cuales hacían todo para atender de lo mejor al hermano migrante; el servicio era lindo pero también el vivir en comunidad, el apoyo que se daba hacia los compañeros era muy lindo porque a pesar de que no era su turno ellos estaban apoyando y sirviendo.
El servicio al migrante cambió mucho pues en Juárez llegaba gente de Centroamérica como deportados de E.U. Esta experiencia en el trabajo fue muy enriquecedora, el convivir en comunidad; aquí el migrante que llegaba a casa tenía la posibilidad de encontrar trabajo más fácilmente por tener maquiladoras que podían proporcionar el empleo y así poder seguir su camino ya sea el intentar cruzar de nuevo o regresar. La experiencia del migrante en este punto de la frontera era muy diferente a la del sur; aquí en el norte sufrían por el desierto que tenían que cruzar para poder llegar y la migra los detenía. En esta Casa también se recibían mujeres deportadas con su familia, así como las personas que tenían años viviendo en EU; muchos jóvenes que desde pequeños habían vivido en EUA y eran deportados sin saber nada de México ni de su familia.
Ver esos rostros de angustia y de miedo hace que uno se siga preguntando que mas puedo hacer por el necesitado; en la oración de cada día encontrábamos la fuerza para seguir en el camino de vida y de seguir ayudando al necesitado. Con la ayuda del padre Francisco fui creciendo más en la búsqueda de querer dar más en el servicio; también encontré el apoyo de Érica que siempre estuvo en el camino, ella como voluntaria de más tiempo, fue también un apoyo para el crecimiento personal. En Juárez también conocí el apoyo de las señoras en el servicio, que eran gentes que tienen su familia y un día a la semana desean servir al migrante con un gran afán dedicaban al servicio; aprendí de ellas y veíamos en ellas el calor del hogar que se respira en casa. En las fechas decembrinas es bonito vivirlas en comunidad y de mucho crecimiento porque también compartes la experiencia de vida y de migrante porque allí formamos una sola familia con Dios.
Fue así que pasé un año y medio de experiencia de voluntariado en el cuál mas y mas deseos de servir crecen en uno, así mismo pretendo prepararme académicamente para ayudar mejor al migrante, fue así que en febrero del 2006 hay un cambio de casa de servicio en el cual yo también cambio y voy con mi comunidad, el Padre Francisco, padre Adriano, Pedro y yo, mi amigazo y hermano. Pedro fue designado a otra misión en el sur y nosotros fuimos a la Casa de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

NUEVO LAREDO
Encontré otra parte de la comunidad en Nuevo Laredo, estaba una amiguita de años Ramona, y Beatriz y Mateo, chicos a los cuales también el trabajo con los migrantes les nacía del corazón.
Es algo muy impactante esta realidad de gente que llega sin nada, siendo la mayoría de centroamericanos. Al principio fue difícil enfrentar el atender a más de 100 migrantes al día, parecía imposible, pero lo logré con la ayuda de mi comunidad y esto me fue preparando hasta el día de hoy. Encontrar a un migrante que llega con la ilusión de haber dado a un brinquito para pasar al otro lado y poder realizar su sueño, aquí el Río Bravo que divide a dos naciones, se ve tan indefenso pero es tan peligroso, al mirar estas aguas comprendí que es una lucha del ser humano para poder romper estas barreras o puentes que ponemos en nosotros mismos, por miedo, envidia o quizás por indiferencia de no querer brindar más al necesitado. En Nuevo Laredo aparte de empezar el servicio como voluntaria, empecé también con mi hermana Ramona la preparación académica; empezamos y terminamos nuestra preparatoria abierta, que era algo a lo cual también estaba dispuesta a realizar al estar en este servicio y gracias al apoyo recibido de mi comunidad.
El migrante batalla un poco mas para encontrar trabajo, y pasar por el río y además de las autoridades que no los dejan. Los polleros muchas veces son secuestradores y engañadores, abusan de los migrantes para quitarles su dinero y luego botarlos.
Conocimos casos de muchas injusticias de policías y de gente que abusaban de ellos, recuerdo que este camino de vida que Dios me ha permitido vivir, llegó la etapa de decisión en la cual tenía que ver que era lo que deseaba hacer para el futuro: regresar a casa o seguir en el voluntariado.
Fue así que comenté esto con el padre encargado (Francisco) y le expliqué que me gustaría seguir sirviendo más tiempo para poder ayudar, es así que decidí seguir en el servicio, dejé la misión en Nuevo Laredo para visitar a mi familia y después de saber cuál sería mi nueva misión, recordando mucho las palabras del fundador Juan Bautista Scalabrini que decía en unos de sus escritos, (migran las semillas en las alas de los vientos, migran las plantas de continente a continente llevadas por las corriente, migran los pájaros y los animales y, mas que todo, migra el hombre).
Esta frase es algo que me hace reflexionar que migrar es un derecho de todos y de alguna u otra forma lo hemos hecho, en mi caso lo hice por opción de ayudar, otros lo hacen por necesidad.
Fue así que llegó el correo donde me notificaban a donde seria mi nueva misión, fui designada a la frontera de Tijuana.

Llego aquí con la ilusión de comenzar de nuevo al lugar donde hace 4 años atrás había salido a mi primera misión, este tiempo en Tijuana, he conocido otro tipo de realidad, donde el ser humano necesita tanto de los demás. Ver aquí la llegada de las personas que habían vivido mucho tiempo en Estados Unidos y llegan sin nada es algo triste pero también tener que ayudarles a que tomen las cosas con calma y que todo pronto pasará, es algo que ayuda al voluntario a crecer y convivir con la realidad de nuestros días; que hay que luchar para seguir adelante y que siempre hay un mañana para recomenzar, que quizás sea un tropiezo en la vida pero que con la ayuda de Dios nos levantamos para continuar.
Las festividades que se viven con los migrantes también enriquecen, al vivir lo que fue las posadas y el 16 de Septiembre, y ver como ellos se sienten parte de una familia y uno como voluntario también es algo que llena el corazón y además vale la pena estar aquí…
Recuerdo que cuando llegué encontré a el padre encargado, Luiz así como los que serían mis compañeros José y Vero, después llegaron Andrés y por último Lola, nos integramos como equipo y además de la ayuda de las personas que colaboran en la casa, las señoras que vienen y sirven, los jóvenes que también lo hacen con entusiasmo y ánimo de seguir ayudando al amigo migrante.
Estos años de servicio han sido muy lindos, me han dado la oportunidad de vivir la vida siempre viendo hacia adelante soñando con un mejor mañana. Para cada uno de nosotros, el vivir en comunidad, es otra de las experiencias a las cuales considero muy buenas, porque en el voluntariado se aprende a vivir en otra realidad, si hoy me preguntarán ¿que deseo cambiar de lo que he vivido en estos años? diría que nada porque todo lo que uno vive es como una experiencia de vida para crecer y madurar.
Hoy a pocos días de terminar otro año de voluntariado les digo: “cuando uno tiene un sueño, todo el universo conspira para que se realice “mi sueño de vida se realizó y espero en Dios se siga realizando, porque tenemos que seguir luchando por los demás; en mi caso el migrante.
Si hoy te invitan a participar, no lo dudes, lucha por tus sueños, y ten fe que Dios está contigo.

Experiencia de vida de una voluntaria que desea servir Genoveva Martínez, Martínez

 

Voluntarios participando durante su preparación (misa en Casa del Migrante en Tijuana, B.C).

Voluntarios frente la Casa del Migrante en Tijuana.

Voluntarios en la Iglesia San Felipe de Jesus, Tijuana.


Sacerdotes Scalabrinianos celebrando la misa de envio y voluntarios durante el sermon de la misa.

Voluntarios leyendo la oración de compromiso de servicio al migrante.

Voluntaria firmando el compromiso de servicio al migrante.


Voluntarios recibiendo la cruz del compromiso cristiano al servicio de los migrantes.

Foto oficial de los nuevos voluntarios.
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Orientamos y preparamos a los jóvenes que manifiestan inquietud de servir al Migrante por un período determinado en nuestras Casas del Migrante, Parroquias y Misiones.
ETAPAS DE FORMACION
Enviar una carta con tus datos personales, estudios realizados, profesión actual y motivos por el cual quieres vivir la experiencia de voluntariado. (envíar la carta al equipo responsable, la dirección aparece más abajo)
Entrevista personal con uno del equipo responsable del programa.

PERIODO DE FORMACION:

Encuentro de información y formación (un fin de semana en Febrero)
Misión específica con migrantes internos (Semana Santa)
Diez días de formación y convivencia en Tijuana. (Julio)
Experiencia de Voluntariado (un año) en las Fronteras Sur y Norte y en las Misiones y parroquias de Estados Unidos.

REQUISITOS BASICOS
Edad: entre 19 y 40 años
Haber tenido un seguimiento con uno de los misioneros responsables del programa.
Equilibrio afectivo, madurez de acuerdo a tu edad y tener buena salud física.
Ser responsable en tus compromisos, abierto y capaz de relacionarte con otras personas y culturas.
Deseo de querer encontrar y servir a Cristo presente en cada persona, en particular en el Migrante.

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VOLUNTEERS
Preparing and guiding young men and women who demonstrate a desire to serve migrants, for a determined period of time, in our Casas del Migrante (shelters for the migrants), parishes, and missions.

Application and Training Process

  • Please send a letter of introduction, including your personal information, educational history, current employment, and an explanation of why you would like to volunteer with us. Send the letter to the person responsible; the address is listed below.
  • Personal interview with one of the directors of the program.
  • TRAINING AND FORMATION
    • Weekend in February: Distribution of information and initial training.
    • Holy Week: Specific mission trip/visit with internal mexican migrants.
    • July: Ten days of retreat, training, and group-building in Tijuana.
    • One year of direct service on the northern or southern borders of Mexico, or the missions and parishes in the United States.

Basic Requirements

  • Must be between 21 and 35 years of age.
  • Must have met with one of the missionaries responsible for the program.
  • Mature, well-rounded, and in good health.
  • Ability to fully follow through on commitments.
  • An openness to interact with and learn about new cultures and people.
  • A deep desire to love and serve Christ, present in every person, especially migrants.

 

 

Lugares de Experiencia

 

Voluntario  VOLONTARIO
Voluntarios  VOLONTARI
Voluntariado VOLONTARIATO
Ser Voluntario   ESSERE VOLONTARIO o FARE  VOLONTARIATO
Voluntario scalabriniano VOLONTARIATO SCALABRINIANO
Voluntario de casa del migrante VOLONTARIO DELLA CASA DEL MIGRANTE
Voluntarios scalabrini VOLONTARI SCALABRINI
Voluntarios scalabrinianos   VOLONTARI SCALABRINIANO
Voluntarios Tijuana VOLONTARI TIJUANA
Voluntariado en Tijuana VOLONTARIATO A TIJUANA
Ser voluntario en Tijuana   ESSERE o FARE IL VOLONTARIO A TIJUANA
Ser voluntario para los migrantes ESSERE o FARE IL VOLONTARIO  PER I MIGRANTI
Voluntariado en casa del migrante VOLONTARIO NELLA CASA DEL MIGRANTE

Volunteer
To be a volunteer
To become a volunteer
Volunteer in Tijuana
Volunteer at Casa del Migrante
Volunteer for migrants
Volunteering
Volunteering at casa del migrante